• Si el carnet por puntos estuviera vigente desde hace un año, más de 6.000 catalanes ya lo habrían perdido
Si el carnet de conducir por puntos que entra en vigor el próximo primero de julio estuviera vigente desde hace un año, más de 6.000 conductores catalanes ya se habrían quedado sin título. Y otros 22.000 estarían en riesgo de perderlo. Es el cálculo que ha hecho el Servei Català de Trànsit a partir de la aplicación de la nueva norma al cómputo del total de infracciones cometidas desde el 2004. Las cifras son llamativas, pero deben ponerse en el contexto del total de los cientos de miles de licencias de conducir que hay en Catalunya. Si los recalcitrantes son 6.000, cuanto antes se les retire de la circulación, mejor. No obstante, la ley sigue sin ajustar la equidad: es posible perder el carnet por comportamientos antisociales sujetos a sanción administrativa, y, en cambio, retenerlo si se han cometido acciones tipificadas en el código penal.
El permiso de conducir empieza a ser provisional, supeditado al respeto de las normas. Pero no es suficiente: la presencia de agentes en calles y carreteras, el aumento de radares y la aplicación estricta del código penal es lo que ha permitido, por ejemplo, que Francia haya reducido drásticamente el número de muertos en la carretera.
• La reforma laboral tiene la virtud del consenso, pero debe mejorarse en su trámite parlamentario
Un mes después de que el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, los sindicatos mayoritarios y la patronal alcanzaran un acuerdo básico para la reforma de la contratación laboral, el Gobierno lo ha convertido en decreto ley y lo ha enviado a las Cortes para su convalidación. Hacía nueve años que no se alcanzaba este tipo de pacto, y 25 que no se abría la posibilidad real de reformar a fondo el mercado laboral.
En España se ha abusado de la contratación temporal hasta límites fraudulentos. Su explicación más plausible es que la precariedad era fruto de las altas cifras de paro y de la inconcreción de las indemnizaciones por despido. La anomalía, hoy, no es que la temporalidad alcance el 33% de la contratación, sino que se haya mantenido a pesar de que han desaparecido, en los últimos años, las causas de esa anomalía: cada vez hay más personas empleadas (población ocupada) aunque también aumenta el número de demandantes de trabajo (población activa). Las trampas de encadenar contratos temporales ya no tienen razón de ser. Ahora toca aprovechar el buen clima económico, fomentar el empleo estable y consolidarlo con la mejora de la ley que ahora ya está en manos de las Cortes.
• La unidad de la UE ha logrado cambiar el enfoque dado por Estados Unidos a la crisis nuclear con Irán
El presidente de Estados Unidos, George Bush, firmará hoy con la UE una declaración que pretende cancelar definitivamente tres años de discrepancias con parte de sus aliados europeos a raíz de la invasión de Irak. La clausura de la cárcel de la base de Guantánamo, los vuelos clandestinos de la CIA y la crisis nuclear iraní formarán parte de las conversaciones que precederán a la aprobación del documento. Pero solo en el caso de los átomos de los ayatolás, las palabras parecen destinadas a traducirse en hechos en poco tiempo.
No puede ser de otra manera porque solo en el caso de Irán mantienen los europeos una posición unitaria sin discusión, que incluso ha inducido a Bush a admitir por primera vez el derecho de los iranís "a disfrutar de un auténtico programa pacífico para disponer de reactores nucleares para la producción de energía". En cambio, los socios de la UE, después de pedir todos a una el cierre de las celdas de Guantánamo, están lejos de exigir con una sola voz el fin del tráfico aéreo de la CIA en Europa. Para varios de ellos, el respeto de los derechos humanos sigue siendo un obstáculo en la lucha antiterrorista, y la dirección de la misma corresponde sin discusión a Estados Unidos.
• El recurso del PP ante el Constitucional impugnaría un texto aprobado por las Cortes y el pueblo catalán
Aparte de apropiarse de todas las abstenciones y de todos los votos negativos, Rajoy ha confirmado que su partido "seguirá dando la batalla" para que el Estatut quede paralizado, porque "solo el 35% de los catalanes han aprobado el proyecto de Zapatero". En sus intentos por deslegitimar la consulta, el PP olvida el resultado real: tres de cada cuatro catalanes que fueron a votar lo hicieron por el sí y solo uno de cada cinco eligió el no, opción que defendieron los populares. ¿Alguien recuerda al PP decir, por ejemplo, que la Constitución europea, para la que pedía el sí, solo fue aprobada por dos de cada 10 españoles, recurriendo, como ahora, a los datos del censo?
En cuanto al recurso ante el Tribunal Constitucional, el PP tiene derecho a presentarlo, pero no estaría de más que reflexionara sobre lo que significa impugnar un texto aprobado por el Congreso, el Senado y el pueblo catalán en referendo. Es mucho más razonable una solución apuntada ayer por el propio Piqué, consistente en que el PP proponga en su programa para las próximas elecciones la reforma de los artículos del Estatut con los que no está de acuerdo.
• Socialistas y republicanos deben despejar pronto su futuro para afrontar las autonómicas con garantías
La inmediata convocatoria de elecciones autonómicas obliga a las maquinarias de los partidos a hacer los deberes y ponerse al día, en especial las del PSC y ERC. En ambas fuerzas políticas, la negociación y aprobación del nuevo Estatut ha tenido un coste especialmente alto. Para los socialistas ha significado abrir la incógnita de quién será su candidato a la presidencia, y para los republicanos, afrontar el fracaso de su campaña en favor del no, que ha dejado tocada a la dirección y desorientados a sus electores.
Dilatar la decisión sobre si Maragall debe optar o no a la reelección perjudica a los socialistas en la misma medida en que favorece a sus rivales nacionalistas, aplicados en difundir una imagen de unidad sin fisuras tras la figura de Mas. En igual o mayor medida sucede lo mismo en el campo republicano, donde conviven diferentes sensibilidades soberanistas y que han demostrado demasiado a menudo su apego a una concepción excesivamente naíf del compromiso político. Para pasar en otoño por las urnas sin sobresaltos y recomponer el tejido de la alianza con los otros partidos de izquierda, ERC debe aceptar que no puede seguir siendo, como hasta ahora, una formación imprevisible.